Funciona con estabilidad el coche motor en la ruta ferroviaria Trinidad-Meyer (+fotos)

Fuerzas del ferrocarril en Sancti Spíritus restablecieron los deslaves que causaron las intensas lluvias de junio y, a seguidas se reanudó la circulación por la principal vía de acceso a la comunidad

Ni porque hayan visto esa película varias veces y hasta se conozcan de memoria las huellas de cada temporal, los pobladores de Meyer se acostumbran a los daños que provocan las crecidas del río Agabama en la vía férrea, dejándolos aislados por la principal ruta de acceso y, a merced de que el camino deje pasar algún medio de transportación terrestre.

Así ocurrió otra vez cuando las intensas lluvias de junio pasado provocaron entre los estragos más negativos deslaves en la línea del ramal que enlaza a esa comunidad intramontana con Trinidad y, si bien los daños no fueron al estilo de las montañas rusas que ocurrieron en otros momentos, recabaron trabajos reconstructivos de consideración, los que fueron ejecutados por fuerzas del ferrocarril de la provincia.

Deyvi Díaz Gutiérrez, director de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Transporte Trinidad, confirmó a TransportEspirituano que, una vez arreglados los deslaves y restablecido el paso ferroviario el coche motor reanudó la circulación y mantiene estabilidad en los viajes de ida y vuelta, un servicio que beneficia en esa ruta a diversas comunidades rurales del municipio.

Resaltó Díaz Gutiérrez que cuando el coche motor funciona evita utilizar varias guaguas para cubrir la transportación hacia la Pastora, Magua, Guarico y Méyer, con el consiguiente ahorro de combustible. “El coche ha tenido estabilidad después que reinició el servicio, además monta mucha gente y es un transporte muy usado en esta zona”, destacó.

Por su parte Luis Acosta Cabrera, jefe de producción en la UEB Vías y Puentes, comentó a TransportEspirituano que, aunque los deslaves no alcanzaron la magnitud de otras veces, los trabajos fueron de envergadura, sobre todo de cara a buscar mayor calidad y resistencia ante probables impactos que pueden repetirse en la zona del ramal que tradicionalmente es más dañada por el río Agabama y las avenidas que provocan las intensas lluvias.

Explicó Acosta Cabrera que la solución de los deslaves implicó, primero buscar los rieles, traviesas y otros recursos necesarios para hacer una estructura de contención, luego trasladar esos elementos hasta el lugar y posteriormente las labores en el terreno para reparar las partes dañadas, acción esta última que obligó a utilizar dos brigadas de Vías y Puentes y trabajar durante cuatro jornadas.

“En total hubo que restablecer prácticamente tres deslaves, incluido el más grande en la misma orilla del río, y actuar sobre alrededor de 30 metros del ramal; los trabajos consistieron en hincar los raíles con la KGT —grúa móvil ferroviaria—, aunque los primeros huecos se hicieron prácticamente a mano.

“Lo que se hace con los raíles y las traviesas es crear una pared y luego cubrir con relleno para retener el talud de la vía y evitar que el deslave siga hacia abajo; aunque la magnitud de los deslaves fue menor, el arreglo que realizó ahora tuvo mayor calidad porque pudimos hincar más rieles con la KGT y se hizo un trabajo de más precisión”, destacó el directivo de Vías y Puentes.

La reparación de los daños en el principal ramal ferroviario de Trinidad demandó la participación de las brigadas de Condado y Méyer —cerca de 15 trabajadores—, y si algo debemos reconocer añadió Acosta Cabrera, “es al apoyo de la comunidad de Méyer y la Delegada del Poder Popular, nos buscaron las camas, varios vecinos nos donaron maíz, leche, viandas, aguacate, hasta el panadero del asentamiento cuando terminaba su jornada se iba con nosotros y nos decía: ‘vengo a cargar raíles, a trabajar, a ayudar en lo que haga falta; así, con mucho esfuerzo y entre todos dejamos restablecido el paso”.

Comentario

  1. De proeza laboral por lo complejo del trabajo puede catalogarse lo realizado en los tres deslaves del km 28.50 del Ramal Trinidad y además por la prontitud con que se hizo y la calidad apreciable.

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