Sancti Spíritus, puente del Transporte en la mitad de la isla

La infraestructura vial y ferroviaria alcanzada por el territorio a lo largo de las seis décadas del Ministerio del Transporte dibuja el desarrollo experimentado por el país en la comunicación terrestre

Sobre la red de carreteras de interés nacional y provincial, se sustenta buena parte de la interconexión del transporte.

Si una particularidad se le puede identificar en Sancti Spíritus al Ministerio del Transporte luego de las seis décadas de constituido el organismo, es contar con una infraestructura vial y ferroviaria que dibuja el desarrollo experimentado por el país en la comunicación terrestre, trazado al que se acerca en este contexto TransportEspirituano.

Más allá del agudo deterioro que acuña actualmente la vialidad de la provincia y de que no se aprovecha a plenitud toda la potencialidad del ferrocarril, por su ubicación en el centro de la isla, Sancti Spíritus hace la función de un puente entre el Oriente y el Occidente, esquema sobre el que se sustenta buena parte de la interconexión del transporte y la economía.

En ese diseño vial que hace de Sancti Spíritus un paso obligado para la comunicación terrestre, sobresalen la Autopista Nacional   —con 33,8 kilómetros dentro del territorio—, y la Carretera Central, consideradas las sendas principales que conectan la provincia con las demás regiones del país.

A lo interno de la provincia el desarrollo impregnado a dicha infraestructura dio pie a una red de carreteras que se complementa con los Circuitos Norte y Sur, así como otras arterias y caminos que ofrecen accesos a las cabeceras municipales y zonas rurales, incluidos los macizos montañosos de Trinidad y Fomento.

Varias zonas de las que integran la actual provincia espirituana fueron pioneras en la introducción del ferrocarril en la isla y su posterior desarrollo, de manera que hoy las diversas rutas ferroviarias que surcan el territorio revisten interés para el arribo y salida de las mercancías, convirtiéndose en un soporte imprescindible a la hora de mover productos de la economía local como mieles, caña, azúcar y alcoholes.

Ese esquema del ferrocarril sostenido con altibajos al paso de los años, permite la explotación de varios ramales en función de la transportación de pasajeros, sin dudas una alternativa de transporte muy valiosa —en algunos casos hasta única— para los pobladores de las comunidades rurales de municipios como Sancti Spíritus, Trinidad, Fomento, Jatibonico y Yaguajay.

Si hoy se puede hablar de la transportación de pasajeros en las zonas serranas del territorio, se debe en buena medida a la infraestructura vial construida en esa geografía y, aunque no enseña su mejor estado en muchas partes, el Plan Turquino espirituano cuenta con alrededor de 440 kilómetros de carreteras y caminos, de los cuales poco más de 300 son vías de interés nacional, provincial o municipal.

La integralidad de la infraestructura de Transporte en la provincia puede verse más allá del soporte vial y ferroviario que se fue abriendo paso en esta parte del país; se nutre también de la actual explotación del puerto de Casilda en la actividad de cruceros y magayates y, el hecho de contar con dos aeropuertos —en Trinidad y Sancti Spíritus— en función del turismo e intereses económicos y sociales.

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